EEUU evalúa con su equipo cómo responder a Bachar el Asad. El presidente de la primera potencia mundial, Barack Obama, dice estar preocupado por lo que ocurre en este país y pretende poner remedio. Lo último que le impulsa es el presunto ataque con armas químicas del miércoles pasado en la periferia de Damasco, que dejó 1.400 muertos, según los opositores al régimen. Cierto es que EEUU ya advirtió hace varios meses su intención de intervenir en Siria en caso de que se estuvieran utilizando armas químicas. Ahora parece que la situación se tensa un poco más.
Siria está viviendo una guerra civil desde hace más de dos años. Durante todo este tiempo siempre ha habido un tira y afloja entre EEUU y el régimen de Bachar al Asad. Según Le Figaro rebeldes sirios que han sido entrenados por EEUU ya combaten contra el régimen. ¿Cuál es el aliciente del presidente de la primera potencia mundial? ¿Por qué no deja la posible intervención a manos de distintos organismos internacionales? ¿Acaso alguien quiere meterse en un conflicto que puede agravar más si cabe la situación actual de Siria e incluso traspasar sus fronteras? ¿Qué país u organización internacional quiere actuar para ayudar verdaderamente a todos esos civiles sirios? Es evidente que cada país busca el interés propio y que cada cual debe saber mover sus fichas para lograr determinados objetivos. Pero ¿hasta qué punto?
Navegando por este inmenso mundo que es Internet, encontré algo que, aunque no buscaba, me creó muchos interrogantes.
Se trata de la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo "The Earth Summit" celebrada por la ONU en Río de Janeiro en 1992. Y más concretamente de Severn Suzuki, que presentó en dicha conferencia, un discurso contundente que, en ese momento, no dejó a nadie indiferente.
Con tan sólo 10 años, Severn Suzuki ya tenía claro dónde se encontraba. Un mundo desgastado que soportaba y soporta demasiada basura y gases tóxicos. Por ello fundó, junto con otros compañeros, la Organización Infantil del Medio Ambiente (Environmental Children's Organization - ECO) En 1992 recaudó dinero para viajar desde Vancouver (Canadá) hasta Río de Janeiro, donde tuvo lugar la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo, para dar una lección de respeto y compromiso con el futuro.
Ya han pasado 20 años desde que aquella niña silenciara al mundo por unos minutos y ¿qué ha hecho la ONU para cambiar la situación? ¿Por qué se preocupan verdaderamente los organismos internacionales? ¿Qué ha hecho el mundo a parte de agravar el problema?
Severn Suzuki ha crecido. En 2001 se graduó en la Universidad de Yale con una Licenciatura en Ecología y Biología Evolutiva. En 2003 se
inscribió en un curso de postgrado en la Universidad de Victoria para
estudiar Etnobotánica. Sigue luchando.
En la actualidad, con cientos de problemas poblando nuestras cabezas, muchos se han olvidado de dónde estamos. El planeta sufre. Cuidémoslo para que nuestros hijos o nuestros nietos puedan vivir en él. Dejemos de lado los conflictos, la avaricia por querer más y más. No todos se mueven por los mismos valores ni por los mismos deseos. No todos tienen el mismo compromiso con este mundo que estamos destruyendo y cuya fecha de caducidad se precipita mientras nosotros nos quedamos de brazos cruzados. Actuemos.